Laura Oton on life

Periodista. Social Media. Foodie y mucho + De cada paso se aprende, de cada tropezón nos levantamos. La vida en vena de madre de dos y esposa de uno. Egofamilyblogger contado en familia.

#Microrrelatos en Instagram

Me gusta escribir. Suelo publicar en Instagram asiduamente. Me encantan los microrrelatos. Por aquí tienes algunos.

El vínculo.

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Cada vez que hago un reportaje de vida sé positivamente que lo voy a pasar mal. Llevo tres temporadas, cuatro años buscando a gente que quiera visibilizar su vida. ¿Morbo? No. Nunca. Para mí el ser humano está en el centro de todo lo que hago. Siempre mi objetivo es contarlo para que los demás aprendamos. Mi técnica es la coherencia. Sentarme delante con la grabadora, mirar a los ojos y sobretodo escuchar. A veces les pongo el micro, otras, las más, sólo el aparato que pasa como un teléfono móvil. Y luego tras varias horas de abrirse en canal los sentimientos, a veces, de llorar juntos o de no parar de reír, tengo que volver sobre sus palabras. Tengo que volver  a enfrentarme dos o tres horas de sufrimiento.

Cada vez que hago un reportaje de vida sé positivamente que lo voy a pasar mal.

Confieso que he estado herida, me dicen que por involucrarme, pero es que si no me involucro creo que no tendría sentido lo que hago. Tengo solo un minuto treinta segundos para concentrar sentimientos, sensaciones, alegrías penas, experiencias…Y debo de conseguirlo porque  el entrevistado se ve reflejado y el oyente conmovido. No entiendo el reportaje de otra manera. Y es difícil enmarcar una sonrisa mientras que lloras por dentro. Pero he conocido a tanta gente maravillosa que me ha demostrado que este mundo vale la pena. He aprendido mucho en el sufrimiento de los demás, y he rabiado al llegar a la redacción y ver cómo nos preocupaban cosas banales habiendo tanta vida junta por el mundo.  He jurado en hebreo cuando mi jefe despachaba mis temas injustamente (él lo sabe), he salido corriendo con mi maletín rosa por no mandar a la mierda a quien por falta de previsión o lo que sea se dejaba mi tema fuera. ¿Por mi? No, por ellos. Siempre aparezco en sus casas, me abren la puerta de su historia y me la cuentan, se liberan y yo vuelvo a llorar en el ordenador transcribiendo su historia. Me vas a perdonar, pero yo siempre he visto a Dios en todas esas vidas. Y no hablo de creencias, hablo de convicciones. He contado la historia de mujeres cruzando África, guiadas por una fuerza interior que ellas saben que es Dios. He contado la no vida en un CIE de Aluche. He contado la fuerza que mueve a mujeres Guardias Civiles a escribir la verdadera historia de las mujeres en el cuerpo. He narrado cómo se enfrenta una persona a los días contados de su vida. Cómo se apuesta por la vida cuando sabes que en tu vientre tienes un hijo con Síndrome de Down. Cómo decides poner fin a los treinta a la convivencia con un maltratador desde los diecinueve. He sentado frente a frente a una madre y a su quinceañera hija violenta que le agrede. He visitado a un joven de catorce en un centro de menores, he llorado con su madre impotente. He mirado a los ojos a unos padres que se enfrentan a su hijo en Proyecto Hombre. He sentado en el sitio inadecuado a una joven profesora universitaria de gran talento mecida por el trastorno de la alimentación compulsiva. He abrazado a mujeres que habían perdido a sus bebés, a refugiados que buscaban una oportunidad en un centro de CEAR, he metido el micro en los fogones de la ilusión de chavales pandilleros que no juegan a Master Chef, sino a salir de las calles por la cocina. Pisos de presos. Albergues para sin techo. Comedores sociales. Clases de instituto. Policías, enfermedades raras, madres que no tienen más que imaginación para dar de comer a sus hijos, agricultores, ganaderos, deportistas olímpicos olvidados, inmigrantes, emigrantes, expatriados…

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He llegado a mi casa y he abrazado a mis hijas con más fuerza, he compartido con ellas mi experiencia (ellas siempre me han preguntado) y he guardado en mi bolsillo lo que de esas vidas me dará impulso para seguir en la mía. Expertos, realidades, vidas, así transcurren mis reportajes, y doy gracias por todo los que han estado porque gracias a ellos he podido mostrar que España está fraguada de gente maravillosa capaz de conseguir que este mundo siga funcionando.

Gracias por vuestra sonrisa siempre presente en todo lo que hago. Vuestra vida se merece más de minuto y medio por dignidad. Perdón por los que no supieron verlo.

Algún día escribiré vuestro libro. Ahora, si me lo permitís, descanso merecido seguro que como tú.

El helado de la vida

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Cuando tienes quince años no ves el momento de que te den tu helado, no sabes cual sabor escoger, te gustan muchos y la indecisión se apodera con pánico mientras que la señora con el cucurucho en la mano espera a que te decidas. Lo quieres de dos o tres bolas, es más, si pudieras poner cuatro, ahí que se acumulaban con ese ansia tan característico da la edad. Cuando tienes veinte piensas con el helado en la mano que hay que comérselo rápido para que no se derrita y no das tregua al cucurucho que, por cierto, compruebas que tiene más capacidad de lo que pensabas. Ya por los treinta te das cuenta de que a pesar de muchos lametones, cucharadas profundas, y venga a comer helado, ni se derrite, ni se acaba. Incluso a veces ya lo miras como diciendo, pero porqué no habré elegido otro sabor.

Cuando tienes veinte piensas con el helado en la mano que hay que comérselo rápido para que no se derrita y no das tregua al cucurucho que, por cierto, compruebas que tiene más capacidad de lo que pensabas.

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A los cuarenta a la mínima oportunidad decides darle una vuelta al helado y cambiar los sabores, sí decididamente es la mejor opción. Cambiar de sabores que esto aburre. A los cincuenta y a los sesenta, vuelves a tener la idea que el helado se acaba y que tienes que volver a comerlo deprisa, venga, venga, con nuevos sabores y todo lo que te encanta (almendritas, coco, pepitas de chocolate) pero sin parar, lametón va, lametón viene…A los setenta, incluso ochenta, tienes el helado encima de la mesilla y lo miras de reojo con la sensación de no estuvo mal, o si no elegiste bien los sabores te arrepientes de aquella decisión.  Yo conozco alguno que a esa edad sigue comiendo deprisa, no creas. Cuestión de actitud. El caso es que si consigues llegar con el helado sin derretirse a los noventa es como si no lo tuvieras, lo ves con la mirada vidriosa de las gotas de las 10. A veces, el helado vuelve. Te acuerdas de los momentos compartidos en cada cucharada, con quien apuraste cada sabor, pero sin embargo es difícil recordar la cucharada que has elegido ayer. Yo estoy en esa edad en la que el barquillo está blando y estoy por pasarlo a una tarrina, porque no quiero que empiece a gotear. La experiencia te dice que la tarrina guarda intacto su forma y color, porque te recuerdo que este helado es insultantemente longevo. ¿Los sabores? No me canso. Me sigue volviendo loca el de coco, el de turrón, bueno y el de chocolate hiper, super, ultra negro.  Estamos en Verano y es cuando más veces hay que rellenarlo. Ya, que engorda, para eso está la vida para engordar sobretodo por dentro aunque a veces se nos pase la boca por el frío quién no vuelve a intentarlo una y otra vez. ¿Qué sabor me falta? Um……. Oye y tú ¿cómo es tu helado?
#felizmartes#pensardesayunando#te#tea

 

 

La sensación de flotar

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La sensación de flotar puede resultar agradable, ¿verdad? Todo depende de las circunstancias. Tenía piel de ébano y dientes de marfil. Una metáfora manida, pensarás. No se me ocurre nada que la describa igual. No podría determinar su edad, pero el nerviosismo de sus manos y sus ojos encharcados denotaban que no es fácil para ella contar su historia con media docena de frases y pocas palabras en castellano. Su historia es terrible te la ahorro. Solo te va a dejar mal regusto y en el fondo tú seguirás con tu vida. Lo que quiero guardar es su actitud. Cuando le agarré las manos ásperas grabadora de por medio, derritió su corazón. Y cuando se marchaba me dijo: “en mi país hay un dicho que asegura que cuando te tiras al agua con ropa no puedes dejar que tire de ti su peso, hay que moverse y nadar, salir del agua.” Lo que suele pasar, no lo grabé, fue un regalo para mi conciencia. Es ahí donde quedó grabado.
Mi bolsa de #té de Ikea flota, y no sé porqué sus ojos y su imagen moviendo los brazos hoy me acompaña para empezar el día.
#felizlunes#felizsemana

Cuando sientes la ridícula idea de no volver a verte

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Estaba en la caseta de una pequeña librería. Ella, menuda, casi escondida con apenas cuatro personas esperando para que les firmara el libro. Algo que chocaba con las filas de políticos espectáculo que se meten a esto de escribir y sí, firman libros, o gente que no dice nada pero piensa que firmando un libro tendrá otro nivel… Hablando con @maximhuertame decía que en #laparteescondidadeliceberg hay inspiración de @rosamontero_oficial entre otros. Yo no pensaba parar, ni comprar el libro pero por curiosidad me acerqué, mientras a mi cabeza venían tantos títulos #Tetratarécomoaunareina#Historiadelreytransparente#Lahijadelcanibal#Laridiculaideadenovolveraverte #Temblor……
Y entonces comprendí que en las capas finas que componen mi ser hay algo de ella, soy o no soy pero está en mí algo de lo que Rosa Montero se dejó en sus libros. Como si el ADN reconociera su composición celular compré el libro y será una de las lecturas del Verano. No acerté a decirle todo esto mientras me lo firmaba , es lo que me pasa que suelo ser sagaz desde el reposo e insulsa en las improvisaciones de las distancias cortas, #LaCarne hay que leerla.
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#instarelatos #instastories #instalibros#feriadellibro #libros #recomendaciones#alfaguara #instatea #desayuno #tea #te#petitdejeneur #breakfast

 

La parte escondida del iceberg.

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Iba con la idea de comprarme el libro y al pagarlo, veo que los está firmando. La fila daba la vuelta a la caseta hasta el camino paralelo al paseo. No me lo pensé y me puse. Delante de mi una mujer de mi edad con un vestido de cuadros amarillos se mostraba nerviosa solo con la idea de hablar con él. Ser grupi literaria tiene un punto de sobrevaloración, es verdad, pero las connotaciones ridículas son las mismas. Pero ¿qué estoy diciendo si yo me encuentro en la fila?. Ya pero ella enciende un pitillo tras otro intentando controlar los nervios, hace aspavientos a su pobre marido (intuyo) y se tapa la boca para contener la emoción. Una grupi en toda regla, literaria pero grupi.
Ya casi me lo tomo como una experiencia reporteril, antropológica o psicosocial. Me empiezo a cabrear como cuando estás en el médico y piensas que se entretiene demasiado con unos, y muy poco contigo…
Llega mi turno tras las grupi de cuadros amarillos y no sé muy bien qué decirle. En el fondo cual grupi literaria le doy las gracias por sus libros que me han descubierto lo que más me gusta un contador de historias maravillosas con mujeres capaces de hacernos pensar por un momento que nosotras romperíamos los mismos moldes.
Me fui sin hacerme foto con él eso denota mi incapacidad para ser grupi profesional. Pero ahora con un lápiz subrayo las frases que @maximhuerta ha escrito desde esa delgada línea roja que separa el corazón de las entrañas.
Gracias compañero.
#laparteocultadeliceberg#espasa@planeta
#instareflexiones#instafamilia#microrelatos

 

Cuando los años te dejan de estar guapa pero no de serlo. 

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Subía en el ascensor a su habitación. Al salir siempre se desorientaba. El truco del reloj esta vez le funcionó. Se miró la muñeca y recordó: hacia el lado que tenía que dirigirse guiada por su muñeca. Era su favorito, ni caro, ni excepcional, había sido simplemente el último. Antes de las habitaciones un gran salón se dejaba inundar por una intensa luz. En los sillones otra señora la miraba de arriba abajo, pero ella no se dio cuenta. “Es usted muy guapa” en realidad se lo tuvo que repetir hasta dos veces, ya no oía bien. “Uy no me diga usted eso, porque de guapa a mi no me queda nada”. Apoyada en su nuevo pilar, aquel que le permite moverse con independencia en su nuevo mundo. ” Oiga, si no fuera así no le habría dicho nada, va usted conjuntada y peinada que da gusto” Se quedó pensativa, reteniendo en sus ojos ya solo avivados por la humedad de las gotas, alguna imagen en el espejo de otro tiempo y pensando que te digan esto a partir de los 90 no te sube la autoestima como antes, te eleva a un lugar donde los recuerdos son lo único que importa. Enfiló con su andador solo entonando un triste y bajito “gracias”
Pero guapa has sido un rato.
#instarelatos #instareflexiones #instastories#microrelatos #amordenieta

Una vida de miel

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Mi abuela Mela tenía un mueble oscuro en el salón, era de una madera que olía a madera, de cantos labrados y llaves huecas. En su salón de la casa del pueblo había dos para ser exactos. En uno guardaba la vajilla perfectamente colocada y la cubertería, y encima colocaba sus paños con fotos de recuerdos. Pero del mueble que yo me acuerdo es uno, el primero por la derecha, en el que guardaba cajas de metal con dulces varios. Ese mueble olía a azúcar y anís, a canela y limón, y había un tarro como el de la foto, siempre. Miel de la Alcarria. Yo compro miel allá por donde voy, me encanta la miel a cucharadas, el colmo del goloseo. Entiendo de miel y sus sabores cristalinos esos que en contacto con las papilas gustativas te traen el brezo, el eucalipto o el romero a tu boca. Pero no, esta miel es espesa, se adhiere a la lengua, casi se mastica y sabe a todo, a calor por la mañana y a frío por la noche; a rabanitos con sal recién cogidos, a ensalada con ralladura de limón, a obleas sin consagrar, a vasos arañados a conciencia por el anillo de la bisabuela, a cacharritos en el patio, a comiditas con Cola-Cao, a cumpleaños de Tang, a leche con costra de nata, a campos de lavanda, a tierra roja, a monte, a cielo de millones de estrellas, a río con cangrejos, a fuentes frescas, al pastor cada tarde, a cordero recién cortado, a arreglos en el garaje, a jaula de perdiz, a caja de hilos recién ordenada, a baile en la plaza, a toros en el balcón, a cine en el frontón, a siesta en sillón de mimbre, a paseo a por el pan con sombrilla vintage…esta miel sabe al mueble oscuro de mi abuela Mela. Miel de la Alcarria, miel de pueblo.
#felizdomingo

 

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