La suerte de ser mujer radica en dónde nacemos

Esta entrada se la quiero dedicar a una mujer, a una compañera, a una maestra,  a Blanca María Pol. Ya se han dicho muchas cosas de ella que yo no podría superar como se merece. Porque hoy esto va de la suerte de ser mujer, del coraje que nos une y nos permite avanzar.

Y es que estos días todos los caminos conducen al mismo lugar, a la mujer. Algunas ruedas de prensa, las lecturas y una exposición en Caixa Forum han vuelto a afianzar mi idea de qué suerte tenemos como mujeres en el mundo en el que vivimos.  Es verdad que nuestros problemas son otros como erradicar la violencia contra la mujer, luchar contra la desigualdad salarial, ganar la batalla de la conciliación…. Si mis hijas hubieran nacido en un país como Somalia, Etiopía o Egipto, ahora tendrían mutilados sus genitales. Quizás hubieran sido de las pocas que se hubieran salvado gracias al empeño de muchas ONG como Save the children, World Vision o la propia UNICEF.  Depende del país, en algunos lugares a los cinco años, en otros a los doce, se someten  a esta práctica ancestral por costumbre de sus antepasados que relegan a las niñas al peligro de morir en el parto porque la zona queda tan dañada que muchas veces no pueden ni dilatar. Eso si no mueren desangradas antes en el proceso al que todas las niñas se someten sin ninguna garantía de salubridad con una cuchilla oxidada.ablacion_worldvision Cada año tres millones de niñas sufren ablación, cada minuto seis niñas son mutiladas. Si no pasan por esta ceremonia no encontrarán un marido, en ese momento valen doce vacas y tres ovejas. Aunque las comunidades alegan que estas ceremonias son buenas,  el único y real motivo es que una mujer sin sus órganos sexuales es una mujer muerta como mujer,  sometida a su marido “liberada” del placer. ¿Quiénes son ellas para sentir? Terrible. Porque si en esos países las mujeres llevasen las riendas de su vida igual el destino de sus pueblos ya habría cambiado. En Barinko, en Kenia donde trabaja World Vision el pasado año se han salvado varios centenares de mujeres porque las leyes empiezan a acompañar y la labor de información y formación empieza a dar sus frutos. Pero no es suficiente. Mi madre es muy práctica para eso y me dice “¿y el que tú lo cuentes va a servir de algo?” Directamente no lo sé, pero quizás el que se conozca puede hacer crecer nuestra conciencia, porque en España 16 mil niñas están en riesgo de sufrir ablación porque sus familias provienen de estas zonas donde se practica y un verano con los abuelos puede ser brutal. Convencer a esa madre y sobre todo a ese padre, les puede salvar la vida y la dignidad.

Una dignidad que de siempre se ha negado a la mujer. En el Caixa Forum hay una excelente exposición sobre Mujeres en la Roma antigua. A través de una gran selección de piezas del Louvre puedes ver como se la temía o se la amaba. Las diosas pero también las mujeres reales aparecen en pinturas, terracotas o esculturas para dejar ver la sumisión de las féminas la hombre deidad o no. La mujer en Roma era considera una menor, jurídicamente era igual a los niños. Primero dependía de su padre y después de su esposo. Encarna la maternidad, la fertilidad, la entrega y la sexualidad. Está en el Caixa Forum de Madrid hasta el 14 de Febrero, si puedes no te la pierdas.

¿Has leído “El Pabellón de las Peonías”? De Lisa See. Es la autora de “El abanico de seda”. De vez en cuando me encanta acercarme a este mundo tan diferente al nuestro, donde las tradiciones hermosas algunas y crueles otras, toman forma de manera tan divulgativa en las historias de esta escritora. Aquí cuenta la historia de una joven en la China del siglo XVII. De fondo hay una historia de amor imposible entre el mundo de los vivos y el de los muertos, pero con el telón de fondo del papel de la mujer en esta sociedad. Todo lo que cuente es poco, japonesaslo tienes que leer. Porque lo que quiero resaltar es como estas mujeres tienen la necesidad de escribir, de crear. Viven relegadas en las habitaciones de las concubinas, sufriendo la crueldad de tener unos lotos de oro, para los que a los nueve años hay que empezar a romperles los piés. Una mutilación más. Necesitan escribir, desahogarse. Una constante que se repite desde hace mucho tiempo pero que no sale de los aposentos femeninos, no se mueve del ámbito del hogar. China ha dado muchas escritoras, muchas poetisas que han escrito hermosas obras que no han pasado a la historia porque se han convertido en un puñado de cenizas para ofrecer a un sauce. Tiene ya unos años pero este libro es ideal para hacernos reflexionar.

 

Escribir, la mujer siempre ha tenido esa necesidad. Hay documentada una escritora española Egenia, nacida en la provincia romana de Gaellecia en el siglo IV. Sin embargo la sociedad no nos ha dejado protagonismo hasta que se han superado muchas barreras. Escribir como Santa Teresa de Jesús.  Me estoy acercando a su carisma humildemente,  y estoy más que sorprendida que en España no se la venere como en otros países donde se la estudia hasta en las escuelas. Aquí su obra se cayó del BUP y ahora los de la ESO si la ven es de refilón por algún profesor@ con sensibilidad.  Ella defendió el derecho de la mujer a estudiar y a decidir por si misma. Algo que ella aplicó durante toda su vida. Santa Teresa sabía que una mujer tenía las mismas capacidades que cualquier hombre y que las podría desarrollar a través de la educación. Y es que estamos hablando del siglo XVI en España. Por esos caminos ella fundó 17 conventos con lo que ello supone,  fue una gran escritora hoy todavía referente para muchos en todo el mundo, una gran maestra de oración.

santa teresa

La suerte de nacer en un lugar, en una época o en otra nos marcará. Incluso la suerte de nacer en el seno de una familia o de otra marcará nuestro futuro en la vida. La suerte de cruzarse con mujeres que nos aportan, que se convierten en nuestro referente. La suerte de convertirnos en lo que queremos y no en lo que debemos.

A lo largo de mis reportajes he conocido a mujeres de todo tipo, de todo contexto social, económico y cultural. Las he entrevistado porque detrás tenían una historia no siempre con desarrollo feliz, pero el final lo escribían ellas. A todas les unía lo mismo: el coraje. Un coraje que les ha permitido salvar hijos, familia o su propia vida. La mayoría no eran escritoras, ni siquiera creadoras que pasarán a la Historia. Pero todas están escribiendo su propia historia como ellas quieren y a pesar de  los impedimentos que el mundo les pone.

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